Miles de historias comienzan y terminan siguiendo el ciclo natural de nuestra existencia. Nacemos para morir. Pero hay otras que nunca encuentran su final. Se quedan suspendidas, inconclusas, habitando el inconsciente sin permiso, deambulando entre cada uno de los pensamientos que le rodean, se quedan ahí, solo así, sin florecer pero con raíces profundas. Somos una colección de historias a medias. Versiones de nosotros que siguen esperando ser leídas, ser escuchadas.
Porque, al final, no solo somos todo aquello que hicimos y dijimos, también somos todo aquello que nos faltó decir.